5 razones por las que el Estado Islámico triunfa donde al-Qaeda ha fracasado

Y no, no me refiero que el Estado Islámico haya logrado establecer un califato que se extienda desde Al-Andalus hasta el Índico. De momento estamos a salvo. Sin embargo, el EI ha convencido a miles de jóvenes europeos, y no tan jóvenes, para que abandonen sus hogares para viajar hacia una muerte segura en Siria e Irak. Ha establecido un dominio estable sobre una amplia zona, mayor que el Reino Unido, en la que se encuentran algunos de los mayores campos petrolíferos de Irak. De hecho, si el territorio controlado por el EI fuera un estado auténtico, su Producto Interior Bruto sería comparable comparable al de algunos países caribeños1. También se convertiría en el 54º país por producción de petróleo en el mundo, por detrás de Túnez.

Este Estado de facto parece sacado de cualquier sueño húmedo de los líderes de al-Qaeda, pero la realidad es que sólo el Estado Islámico está participando en la fiesta. Una vez la “mayor amenaza para el mundo libre”, al-Qaeda se ha visto reducido a ser el hermano menor de una organización tan violenta y extremista que ha unido en el mismo bando a países tan dispares como Estados Unidos, Siria e Irán para combatir su amenaza.

Hay 5 elementos clave que explican por qué el Estado Islámico ha logrado atraer a miles de voluntarios de todas partes del mundo desilusionados con las ideas y los métodos de al-Qaeda

El objetivo de al-Qaeda es llevar a la bancarrota al mundo occidental. El objetivo del Estado Islámico es … crear un estado islámico.

Irónicamente, al-Qaeda nació en sus orígenes de radicales desilusionados con los líderes yihadistas. La guerra de Afganistán había acabado y miles de jóvenes, entre ellos Bin Laden, se encontraban sin un enemigo contra el que luchar. Entonces, Irak invadió Kuwait y Estados Unidos respondió enviando tropas a Arabia Saudí mientras se preparaban para combatir a Saddam Hussein. Los americanos habían profanado los santos lugares del Islam y los yihadistas habían encontrado su enemigo.

Bin Laden, junto a otros líderes radicales que se unieron a él, redactaron una hoja de ruta que, según sus planes, acabaría con la creación de un estado islámico en 20202 tras forzar al mundo occidental a la bancarrota.

En primer lugar, al-Qaeda pretendía provocar a Estados Unidos, y a otros países occidentales, a invadir un país musulmán.¿Cómo? Mediante un ataque masivo en territorio estadounidense contra la población civil. No hace falta que os explique qué tenían en mente.

Después, debían forzar a las tropas estadounidenses a una guerra de desgaste mediante la resistencia de la población local y la guerra de guerrillas y expandir el conflicto a los países vecinos.

Llegados a este punto, al-Qaeda debía crear franquicias (sic) en otros países que pudieran operar independientemente y que atacaran a objetivos norteamericanos y occidentales en todo el mundo.

Si todo salía bien, llegados a este punto la economía americana se hundiría en 2020 bajo el coste de los multiples conflictos en los que estarían envueltos, arrastrando con ellos al resto de países occidentales y permitiendo la creación, al fin, de un estado islámico. Un plan demasiado enrevesado y poco realista que, sin embargo, logro hacer realidad los 3 primeros puntos de la hoja de ruta.

Esta es la principal diferencia de al-Qaeda con el Estado Islámico y la que hizo que ambos grupos tomaran caminos opuestos. Al-Qaeda perseguía un objetivo a largo plazo mientras que el Estado Islámico buscaba la creación del califato inmediatamente.

El Estado Islámico es un Estado. Dispone de ejército. Controla un territorio. Recauda impuestos. Ofrece sanidad y educación.

ISIS lucha como un ejército convencional. Nada de ataques relámpago contra convoyes de vehículos para después refugiarse en las montañas. El Estado Islámico ha establecido un califato en Siria e Irak y piensa ampliar su territorio a toda costa.

Durante años, al-Qaeda se centró en ataques espectaculares contra objetivos occidentales en países occidentales que atrajeran la atención de los medios de comunicación. El atentado contra las Torres Gemelas fue solo el inicio de una serie de acciones que se han sucedido hasta el ataque del Westgate Mall en septiembre de 2013 en Kenya.

Por otra parte, al-Qaeda ha privilegiado una estructura descentralizada en la que cada célula de la organización actúa de forma independiente. Al-Qaeda se ha convertido en una marca al que yihadistas de todo el mundo pueden apuntarse para publicitar sus acciones.

El Estado Islámico actúa como un estado de facto. Existe un líder claro y una estructura de mando piramidal similar a la de cualquier ejército. Incluso disponen de su propia Hacienda con la que recaudan dinero para financiar servicios como la sanidad, la educación y las campañas de terror contra todo aquel que se opone a ISIS, sea cristiano, kurdo o suní.

El más violento se lleva el dinero.

Tradicionalmente, al-Qaeda se ha financiado gracias a donantes privados que contribuían a la causa del yihadismo. Sin embargo, el Estado Islámico se especializó, desde un primer momento, en recaudar dinero mediante actividades ilícitas que van desde el secuestro de extranjeros hasta la venta de petróleo en el mercado negro.

Sin embargo, los éxitos militares del Estado Islámico en Siria e Irak han atraído la atención de donantes privados que, al igual que los miles de combatientes extranjeros en las filas de ISIS, están desilusionados con el rumbo que ha tomado al-Qaeda.

En total, se calcula que el Estado Islámico podría recaudar unos 2 millones de dólares al día, lo que equivale a 730$ al año. Un gran presupuesto que ha convertido a ISIS en el grupo armado mejor financiado del mundo, muy por delante de sus competidores y del PIB de muchos pequeños países.

Desde luego, al-Qaeda ha visto días mejores. Desde la muerte de Bin Laden, el grupo había tenido problemas para encontrar una fuente de financiación estable, hasta que llegó el Estado Islámico y con sus brutales métodos terminó de hundir a Al-Qaeda.

La competición entre estos dos grupos por ganarse el favor de los donantes pro-yihadistas ha resultado en un incremento de la violencia y de los ataques contra objetivos civiles, aunque por el momento sólo en Irak y Siria.

Cómo atraer a miles de voluntarios con un solo clic.

Parece simplista reducir el éxito de ISIS entre los radicales europeos a su dominio del marketing y las redes sociales, pero hay que preguntarse qué habría pasado si Bin Laden hubiera tenido cuenta en Twitter y no sólo unos minutos de gloria en Al-Jazeera.

Las redes sociales han permitido a ISIS expandirse más allá de sus previsiones más optimistas. No es casualidad que jóvenes musulmanes, que no habían tenido ningún contacto en su vida personal con yihadistas, huyan de sus casas y sus familias para unirse a las filas del Estado Islámico. También miles de milicianos de al-Qaeda en Irak y Siria han desertado en favor de un grupo cuya violencia, cuanto más cruenta, más seguidores consigue.

ISIS ha sabido aprovechar las herramientas que las redes sociales le ofrecían. Sus milicianos cuelgan sus sangrientas hazañas en Youtube y las narran en directo por Twitter. Ya no es necesario que los futuros yihadistas sean captados uno por uno en barrios europeos. Es tan sencillo como enviar un mensaje por Twitter o Facebook y los jóvenes atraídos por el califato islámico están a un sólo clic de distancia de enrolarse en sus milicias. Además, el Estado Islámico puede presumir de controlar un territorio y de hacer prevalecer su ley. Mientras tanto, al-Qaeda sigue reclutando persona a persona, como si se tratara del departamento de Recursos Humanos de cualquier empresa.

Para al-Qaeda, la violencia es un medio. Para el Estado Islámico, la violencia es un fin.

Por último, y aunque sea difícil de creer, los niveles de brutalidad de al-Qaeda apenas se acerca a los del Estado Islámico. Cuanta más violencia ejerce el EI, más seguidores consigue. Miles de personas participan de esta violencia mediante las redes sociales y el ciclo continúa: decapitaciones, crucifixiones.

De hecho, y a pesar de las espectaculares acciones de al-Qaeda contra objetivos civiles en los últimos 20 años, el grupo se muestra contrario a estas brutales prácticas porque consideran que los suníes menos radicales no simpatizarán con su causa. Mientras que ISIS desata un nivel de violencia pocas veces antes visto, al-Qaeda muestra más límites y sus ataques son más premeditados y más estratégicos.

Cuanto más aumente la brutalidad del Estado Islámico, al-Qaeda responderá con más violencia en esta sangrienta carrera por el control del yihadismo radical.

Análisis sobre los conflictos, la actualidad y el futuro de Oriente Medio. De Egipto a Turquía y de la política en Líbano a la guerra civil siria.

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