Una breve historia de la desgracia kurda

Kurdistán, Irak, Irán, Turquía, Siria

Cuando hablamos del Kurdistán, nos solemos referir a un territorio dividido entre cuatro países, a un pueblo, a una historia común y a unas tradiciones compartidas. Hace 100 años, los kurdos no tenían más fronteras que las de su propia expansión dentro del imperio otomano. Probablemente, el Kurdistán al que aspiraban se asemejaba a las lineas trazadas en un mapa como el de arriba.

Y sin embargo, aunque sea terrible reconocerlo, el Kurdistán actual no se parece en nada a ese mapa. La división de su territorio entre 4 países no sólo separó a un pueblo, sino que estableció una historia y un rumbo diferente para cada uno de ellos.

Mientras en Turquía las milicias kurdas, de ideología marxista, se enfrentaban al ejército turco en una larga y sangrienta guerra, los kurdos sirios eran ‘arabizados’ con el fin de suprimir su identidad y los kurdos iraníes eran aplastados en sucesivas revueltas.

Y en el centro de la cuestión kurda, se encuentra el Kurdistán iraquí. No sólo porque los kurdos iraquíes han sido capaces de doblegar a un ejército árabe para lograr su autonomía en 1970, sino porque son los únicos que controlan un territorio de manera estable y cuentan con un gobierno funcional. Es la posible semilla de un Kurdistán independiente.

Sin embargo, el Kurdistán iraquí ejemplifica perfectamente el gran problema al que se enfrentan los kurdos en su lucha por la independencia: existen demasiadas facciones con agendas políticas diferentes y apoyados por potencias regionales e internacionales.

Sin cohesión interna, ¿cómo es posible construir un país?

Oriente Medio es un gran tablero de ajedrez sobre el que las potencias juegan sus fichas.

Y el Kurdistán iraquí es una ficha tan buena como cualquier otra. Y existen amigos y enemigos, pero sólo por el momento. Es el caso de Estados Unidos e Irán, enemigos acérrimos, y que ahora se encuentran en el mismo bando, apoyando a los Peshmerga kurdos contra el Estado Islámico. No es la primera vez que ambos países han utilizado a los kurdos para proteger sus propios intereses, ni será la última.

A principios de los años 90, el Kurdistán estaba dividido entre dos partidos políticos. En el norte, el Partido Democrático del Kurdistán (KDP) y en el sur la Unión Patriótica del Kurdistán (PUK).

Irak KDP PUK

Tras la 1ª guerra del Golfo, el Kurdistán iraquí obtuvo su autonomía del régimen de Bagdad y, tras unas elecciones que llevaron a una victoria muy ajustada del KDP, se formó el primer gobierno de unidad en el Kurdistán, que apenas duró dos años.

En el norte, el KDP comenzó a comerciar con petróleo en el mercado negro iraquí, con la complicidad del régimen de Saddam Hussein, lo que llevó a enfrentamientos con sus rivales del PUK.

Irán, que en un primer momento se había mantenido al margen, decidió intervenir en la guerra civil del lado del PUK y, de paso, lanzar un claro mensaje a Estados Unidos y Turquía, Teherán era el actor clave que decidiría el resultado del conflicto.

El KDP, abrumado por tener que luchar contra sus rivales kurdos y contra Irán al mismo tiempo, pidió ayuda a Saddam Hussein, lo que a su vez ocasionó la entrada de Estados Unidos en la contienda contra el régimen iraquí.

Por si no fuera suficientemente complicado, las milicias marxistas kurdas presentes en Turquía, el PKK, se involucraron en la guerra de parte del PUK, lo que forzó la intervención turca.

Al cabo de tres años, lo que comenzó como un conflicto local entre dos facciones kurdas (véase: Frente Popular de Judea y Frente Judaico Popular), se acabó convirtiendo en una guerra regional en la que estaban involucrados Turquía e Irak por una parte, y Estados Unidos e Irán por la otra.

Y aunque la guerra se acabó en 1997 mediante la firma de un tratado de paz que ha permitido a los líderes políticos kurdos superar sus diferencias y crear, esta vez sí, un auténtico gobierno kurdo unificado, los poderes regionales siguen manejando sus fichas en el tablero de ajedrez según sus intereses.

Teherán no ha olvidado a sus antiguos aliados del PUK ni a su líder, Yalal Talabani.

Talabani, antiguo presidente de Irak, no está tan centrado en conseguir la independencia del Kurdistán como sus rivales kurdos del KDP. Lo demuestra el hecho de que Talabani haya logrado colocar a sus hombres fuertes en los puestos claves de responsabilidad dentro del gobierno iraquí, y que el actual presiente de Irak sea un miembro de su propio partido.

En otras palabras, Teherán espera encontrar en Talabani a un aliado poderoso contra la secesión de una parte de Irak, mientras explota la falta de cohesión política entre los kurdos. Irán no ha escondido su estrategia contra el movimiento independentista en el Kurdistán y ha sido duramente criticado por ello, tanto por los kurdos iraquíes como por los sirios.

Sin embargo, con el Estado Islámico a las puertas de la frontera iraní y las negociaciones nucleares en marcha, Irán no puede arriesgarse a tomar una postura agresiva contra un gobierno kurdo, que aunque independentista, está apoyado por Estados Unidos y por gran parte de la comunidad internacional.

En el lado contrario del tablero se encuentra Barzani, líder del KDP.

Como ya comenté en un artículo anterior, Turquía es el mayor aliado con el que cuenta el Kurdistán iraquí para lograr su independencia, y el gobierno del Kurdistán es el mejor aliado de Turquía. Ankara se encuentra en plenas negociaciones de paz con la milicia kurda del PKK y cuenta con la presión de Barzani, presidente del Gobierno Regional del Kurdistán, para presionar a los milicianos para que acepten un acuerdo de paz con Turquía.

La rivalidad entre ambos grupos se dejó de lado tras el envío, por parte del PKK, de luchadores al norte de Irak para ayudar a los Peshmerga a contener el avance del Estado Islámico. Sin embargo, las diferencias internas han resurgido en un nuevo frente, Siria.

En 2011, tras el inicio de la guerra civil siria, Barzani fomentó la creación de una alianza entre los partidos kurdos sirios que recibió el nombre de Consejo Nacional de Kurdistán, que contaba con su propia milicia. Integrados bajo la bandera del Ejército Libre Sirio, durante las primeras etapas de la guerra lucharon contra los milicianos kurdos del YPG, apoyados a su vez por el PKK.

Barzani logró en julio de 2014 que ambas facciones kurdas llegaran a un acuerdo por el que se comprometían a cesar los conflictos entre las partes. En teoría, el pacto pretendía impedir la presencia tanto de rebeldes moderados como del régimen de Assad en las zonas kurdas. Sin embargo, los choques entre los rebeldes y los milicianos kurdos han continuado después del pacto y sólo han cesado tras el asedio a Kobane.

Precisamente es el asedio a Kobane el que ha permitido acercar posiciones a las diferentes grupos kurdos. Tras la negativa de Turquía de dejar que milicianos del PKK pudieran entrar en la ciudad siria para ayudar a sus aliados, Ankara permitió que los Peshmerga, kurdos iraquíes, viajaran a Siria para luchar contra el Estado Islámico.

Aunque no estén de acuerdo con la independencia, todos los kurdos, desde Siria hasta Irán, reconocen la necesidad de una mayor autonomía. Sin embargo, las diferencias sobre cómo alcanzar esa autonomía son enormes. Los kurdos iraquíes insisten en la necesidad de mantener una relación diplomática y económica con Turquía, al mismo tiempo que acusan al YPG de autoritarismo y de ejercer una violencia extrema contra sus detractores. Son las mismas acusaciones que los kurdos sirios lanzan contra el gobierno de Barzani.

Utilizados como piezas en un tablero de ajedrez y divididos entre ellos, la autonomía o la independencia de los kurdos sólo es posible a pequeña escala. ¿Conseguirán superar sus diferencias y crear un futuro en común?


Este es el último artículo de la serie dedicada a analizar las cuestiones que rodean la independencia del Kurdistán: economía, seguridad, relaciones internacionales o cohesión interna. Si te interesa el tema, puedes consultar todos los artículos aquí.

Y, por supuesto, si quieres debatir sobre la independencia del Kurdistán, ¡no dudes en dejar tu comentario!

Análisis sobre los conflictos, la actualidad y el futuro de Oriente Medio. De Egipto a Turquía y de la política en Líbano a la guerra civil siria.

4 Comments

  1. Excelente Blog Alejandro! justo estoy haciendo un trabajo académico sobre los kurdos de Turquía e Irak y esta información actualizada y muy bien detallada me vino como anillo al dedo.
    Muchas gracias por tus contribuciones y espero que sigas informándonos.
    Un saludo desde Argentina

  2. Muy buen artículo, y muy complido entender la situación; y más en pensar cual puede ser la solución. Esos árabes, musulmanes, o como sea que se denominen, que complicados son. Para idea de solución, tienen otra en contra. Es solo mi percepción, sin entender más que un poco sobre el tema. Voy a seguir leyendo sobre este asunto para aprender y entender mejor.

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