¿El error del Estado Islámico? Comportarse como un Estado

Al-Qaeda nunca tuvo intención de implantar un califato en Oriente Medio hasta que todos sus enemigos hubieran sido vencidos. Su estrategia consistía en atraer a Estados Unidos y a sus aliados a una guerra de guerrillas global y arrastrarles hacia la bancarrota al tener que desplegar sus ejércitos en demasiados frentes. En cualquier caso, el califato era el último paso en la estrategia de lucha de al-Qaeda.

A finales de 2013, el Estado Islámico se separó de la que hasta entonces había sido la organización yihadista más poderosa del mundo, con la intención de crear un califato islámico en Irak y Siria. Miles de milicianos, cansados de la estrategia que parecía no llevarles a ninguna parte se sumaron a este nuevo Estado, directamente en Siria o jurando obediencia al nuevo califa desde sus países de origen.

Mapa del Estado Islámico. Agosto 2014. Fuente: VICE NEWS
Mapa del Estado Islámico. Agosto 2014. Fuente: VICE NEWS

Controlar un territorio y formar un país de facto es un gran éxito militar, especialmente en el caso del Estado Islámico. Sin embargo, existen numerosos inconvenientes. Es necesario mantener una infraestructura costosa, proveer educación, salud y otros servicios básicos a la población que se encuentra, pagar a los funcionarios y a los soldados que integran el ejército, entre otros muchos gastos.

El Estado Islámico ha descubierto cuál es el mayor inconveniente de formar un Estado en un territorio ocupado en el que la población es hostil a los métodos brutales empleados por el califato: no es posible controlar a una población de entre 5 y 6 millones de personas con apenas algunos miles de milicianos armados. El miedo es un gran arma para controlar a las masas y funciona durante un tiempo, pero cuando la inferioridad numérica es tan marcada, al final es inevitable que surjan movimientos insurgentes.

¿La debilidad del Estado Islámico? No es sólo su dependencia económica del petróleo, ni los bombardeos de la coalición, tampoco estar rodeados de enemigos mejor armados y preparados. Su debilidad es que, al convertirse en un Estado de facto, son vulnerables a la guerra de guerrillas. 

El inconveniente de actuar como un Estado

La guerra de guerrillas no se ha hecho esperar. Según el Observatorio Sirio de Derechos Humanos, pequeños grupos de insurgentes han estado atacando posiciones del califato en la zona de Deir al-Zor, cercana a la frontera iraquí, desde finales de agosto.

El origen de la insurgencia esta en la conquista misma de Deir al-Zor y del área que rodea a la ciudad. En agosto, el Estado Islámico lanzó un ultimátum a las facciones rebeldes que aún seguían en la zona, el Ejército Libre Sirio y el Frente al-Nusra: debían unirse al califato, huir o prepararse para morir. Ante esta perspectiva, decidieron huir, con lo que ISIS pasó a controlar la mayoría de la ciudad de Deir al-Zor.

En ese momento, se acordó que ISIS se mantendría fuera de los núcleos urbanos en la región de Deir al-Zor y se firmó un pacto de no agresión, que fue rápidamente ignorado. Todos aquellos que se opusieron al Estado Islámico fueron crucificados, incluyendo a 700 miembros de la tribu Sheitaat, que controlaba, hasta la llegada del califato, los pozos de petróleo de la región.

Desde entonces, miembros de esta tribu, además de antiguas unidades del Ejército Libre Sirio han atacado posiciones del Estado Islámico en la frontera con Irak, además de en los alrededores de Deir al-Zor mediante la guerra de guerrillas. El resultado, más de 100 milicianos muertos en este tipo de ataques.

Curiosamente, aunque opuestos al Estado Islámico, estos grupos emplean las mismas tácticas de terror que ISIS en Irak y en Siria: todos los prisioneros capturados son ejecutados, y aquellos que están heridos o que han sido torturados se muestran por las calles como trofeos de guerra.

Sus nombres también intentan atemorizar a los milicianos de ISIS, como es el caso de la “Brigada Fantasma”, la “Brigada de los ángeles de la muerte” o “Mortaja blanca”, que según afirman es el destino que espera a todos aquellos que apoyan al califato, sean chechenos, tunecinos o sirios.

En cualquier caso, los bombardeos de la coalición se han convertido en aliados involuntarios de las guerrillas que luchan contra el Estado Islámico. Desde el inicio de los bombardeos, ISIS viaja en convoyes más pequeños y peor defendidos para no convertirse en el blanco de la aviación. Sin embargo, estos convoyes también son más vulnerables al ataque de grupos reducidos de insurgentes.

¿El punto débil del califato? Que no han aprendido nada

El fenómeno de la insurgencia contra el Estado Islámico no se ha extendido por todos sus territorios y es improbable que ocurra. Por otra parte, la aparición de una insurgencia local no es un riesgo estratégico a corto plazo para ISIS ya que no obligará (de momento) a desplazar hombres y materiales a la zona para controlar la ‘rebelión’. Sin embargo, si que marca un antes y un después en las tácticas empleadas por los rebeldes sirios en la guerra civil. Más importante, esta táctica puede ser fácilmente copiada por otros grupos que deseen luchar contra ISIS.

Hasta ahora, los rebeldes se habían limitado a luchar contra un ejército convencional con desastrosos resultados. Su falta de financiación ha provocado que luchar contra el Estado Islámico se haya convertido en un desafío imposible. Sin dinero con el que pagar a los milicianos, comprar armas o incluso balas, es imposible combatir contra hombres bien armados y entrenados. Sin embargo, un cambio hacia tácticas insurgentes pueden ayudar a suplir todas las carencias de los rebeldes sirios, ya que no es necesario controlar un territorio ni combatir contra unidades mejor preparadas. El insurgente elige el cómo y el cuándo.

En Irak, las tácticas de los insurgentes obligaron al poderoso ejército de Estados Unidos a retirarse del país y a dejar la lucha contra estos grupos en manos de un bien financiado pero mal dirigido ejército iraquí. El mismo Estado Islámico se nutrió, en sus inicios, de este tipo de ataques. Sin embargo, al formar un Estado de facto, han cometido el mismo error que sus adversarios una década atrás.

No es posible controlar a una población de millones de personas con apenas algunos miles de hombres armados.

Análisis sobre los conflictos, la actualidad y el futuro de Oriente Medio. De Egipto a Turquía y de la política en Líbano a la guerra civil siria.

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