Espías en Beirut: cómo los agentes del Mossad se volvieron invisibles

A principios de los años 80, en las calles de Beirut, cerca de la Universidad Americana, vivía un sin techo llamado Abu Risheh. Era un hombre sin ninguna característica especial excepto que nunca pedía dinero a los transeúntes. Al cabo de los años, tras la invasión israelí a Beirut en 1982 desapareció sin dejar rastro.

En aquellos años de guerra civil, nadie se alarmó por ello. Todos los días morían decenas de libaneses. De todas formas, ¿cuántas veces pasamos al lado de personas sin hogar sin que les prestemos la menor atención?

Años más tarde se descubrió que no se llamaba Abu Risheh, y no era un mendigo. El falso sin techo era, en realidad, un oficial de inteligencia israelí enviado a Beirut meses antes de la invasión al Líbano con el objetivo de recabar información desde las sombras. Literalmente.

No se sabe si esta historia es únicamente una leyenda urbana de Beirut o una genialidad del espionaje israelí. Lo cierto es que Beirut invita a imaginar cuentos de espías…que en muchos casos son ciertos.

El espía que intentó hundir el yate de Hitler

En mayo de 1948, un palestino llamado Abdul Karim Muhammad se unió a las largas columnas de refugiados que escapaban de la guerra hacia el vecino Líbano. Al llegar a Beirut, Abdul fue acogido en una escuela, donde pasó sus primeros días en la capital libanesa. Al cabo de poco tiempo, junto a otros amigos palestinos, estableció una minúscula tienda de material escolar. Cuando el dinero no era suficiente para llegar a fin de mes, Abdul conducía un taxi durante la noche.

State of Israel is born

Su verdadero nombre era Isaac Shushan, y fue uno de los primeros espías que trabajó para el Estado de Israel. Había nacido en Alepo, Siria, en 1924, en el seno de una familia judía. Desde joven, había oído historias sobre los kibbutz, comunas cooperativas en las que se trabajaba la tierra y que serían el embrión del nuevo estado. A los 18 años decidió que quería formar parte de estas comunas, y vestido a la manera árabe, partió hacia Palestina con la excusa de asistir a una boda.

Isaac, junto con otros jóvenes hebreos de origen árabe, fue reclutado para integrarse en las fuerzas especiales de la Haganah, la milicia armada que luchaba contra el poder británico y contra los palestinos. Allí se les enseñó a hablar como los palestinos, a vestir y a comportarse como ellos. Todo el entrenamiento cobró sentido en 1948, cuando Israel declaró la independencia y entró en guerra con los países árabes vecinos. Isaac estaba preparado para infiltrarse entre el “enemigo”. En mayo de 1948 recibió sus órdenes: establecer la primera estación espía israelí en territorio libanés. Permanecería dos años en el puesto.

The Aviso Grille, 1935Unos meses después, en noviembre de 1948 Isaac recibió la noticia que un buque acababa de atracar en el puerto de Beirut. Una familia cristiana había comprado el yate personal de Hitler y lo había llevado a la capital libanesa. En aquellos momentos, el alto mando israelí interpretó que el barco iba a ser utilizado para atacar el puerto de Haifa una vez se hubiera armado. Sin embargo, la realidad era mucho más simple. El rey Farouk de Egipto había encargado a la familia Arida, cristianos libaneses, que intercedieran en su nombre en la adquisición del infame yate. En el último momento el rey tuvo un momento de lucidez y se echó atrás. El barco quedó entonces abandonado en el puerto de Beirut.

En cualquier caso, el yate personal de Hitler era un objetivo al que los israelíes no se podían resistir. A Isaac, junto a otro agente, se le proporcionó minas submarinas y se le dio la orden de hacer estallar el barco. Una noche cerrada se acercaron nadando y pusieron las minas en el casco, justo por debajo de la línea de explotación. Volvieron a la orilla y telegrafiaron a sus contactos en Tel Aviv que la misión había sido un éxito. Pero no pasó nada. Al cabo de unos días, cuando habían abandonado toda esperanza de que las los explosivos hicieran su trabajo, se oyó una detonación proveniente del puerto de Beirut. Las minas abrieron un boquete en el casco pero este se taponó antes de que el barco se hundiera. Al final el yate de Hitler fue desguazado en 1951, tras servir brevemente como atracción turística en Nueva York.

En 1950 la misión de Isaac llegaba a su fin. Los agentes que le reemplazaban habían llegado a Beirut y a él le esperaba el país por el que tanto había luchado. Pero aún estaba en Líbano. La noche de su extracción, un barco del ejército israelí se acercó a la costa libanesa para recoger al espía. Sólo había un problema. Nadie le había comunicado a la tripulación del navío la palabra clave para identificar a Isaac. Este se dirigió en árabe a los soldados que esperaban en el barco, que entraron en pánico al pensar que habían sido descubiertos y se prepararon para alejarse rápidamente. Al ver lo que sucedía, Isaac entró en cólera y comenzó a insultarles en hebreo. Esta vez no había duda de su identidad.

Había pasado dos años en Beirut, viviendo una vida que no era la suya. Regresaba a Haifa.


¿Te has quedado con ganas de más historias sobre espías en Beirut? La semana que viene te explicaré por qué los espías americanos no comen pizza y por qué los líderes de Hezbollah nunca llevan móviles.

Análisis sobre los conflictos, la actualidad y el futuro de Oriente Medio. De Egipto a Turquía y de la política en Líbano a la guerra civil siria.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Sígueme para conocer la actualidad de Oriente Medio, al momento