“No pasarán”: los ecos de la guerra civil española en Kobane

En Kobane los milicianos kurdos siguen, contra todo pronóstico, resistiendo la ofensiva del Estado Islámico sobre la ciudad, a pesar de la falta de apoyo internacional y de la pasividad del gobierno turco.

Precisamente, la pasividad del gobierno turco fue el centro de las críticas de Abdullah Öcalan, líder del ‘Partido de los Trabajadores de Kurdistán’ (PKK) y encarcelado en Turquía desde 1999, que advirtió a Turquía que detendría las conversaciones de paz si Kobane caía en manos de los islamistas.

No pasaron ni unos días cuando miles de kurdos, primero en el Kurdistán turco y después en las grandes ciudades de todo el país, salieron a la calle para exigir que se permitiera la entrada a Kobane de los cientos de voluntarios que quieren sumarse a las filas de la milicia kurda contra el Estado Islámico. Entre sus cánticos se podía escuchar “¡No pasarán! Kobane será la tumba del fascismo”.

 

Como si se tratara de la defensa de Madrid en 1939, los manifestantes protestaban contra el fundamentalismo de ISIS y contra el gobierno turco, mientras coreaban lemas republicanos de la guerra civil española.


No es ninguna coincidencia que “No pasarán” se haya convertido en símbolo de la resistencia contra el Estado Islámico en Kobane. De hecho, está relacionado con la ideología en la que se fundó el ‘Partido de los Trabajadores del Kurdistán’, el PKK.

El PKK se fundó en los años 70 como un partido marxista-leninista, basado en el antifascismo y en el nacionalismo kurdo. Desde entonces el PKK ha suavizado su discurso comunista para acercarse a posiciones que puedan ser aceptadas por un número mayor de kurdos. Sin embargo, el discurso antifascista sigue presente en sus bases, como se ha podido comprobar en las manifestaciones a favor de Kobane.

Los kurdos sienten que están en la misma posición que la España republicana durante los últimos meses de la Guerra Civil: rodeados por un enemigo ‘fascista’ y abandonados por la comunidad internacional, sin más apoyo que el de sus propios milicianos.

 

A pesar de algunos bombardeos esporádicos para calmar a la opinión pública, la coalición anti-ISIS no salvará Kobane. La mayoría de los países que la integran, junto a Turquía, consideran al PKK grupo terrorista. Por desgracia, los milicianos kurdos que están luchando contra el Estado Islámico son miembros del PYD, que está hermanado con el PKK, y por tanto oficialmente terroristas. Es un grave error.

El PKK moderno poco, o nada, tiene que ver con el grupo que cometía atentados terroristas contra civiles en los años 80 y 90. Ha abandonado la ideología marxista leninista y la independencia no se encuentra en su agenda política, en favor de una autonomía que integre todos los territorios y facciones kurdas.

Más importante aún, desde el comienzo de la guerra civil en Siria, los kurdos han logrado formar una región autónoma en el norte del país conocida como Rojava. A pesar de estar rodeados por enemigos, los kurdos han logrado mantener su independencia y crear un embrión democrático que integra a todos las clases sociales y minorías étnicas. En Rojaa, las decisiones las toman las asambleas populares, en las que están representados los kurdos, los árabes y los cristianos siríacos o armenios por igual. Las mujeres también participan tanto en las decisiones políticas como en los cuerpos de milicias. No es ninguna casualidad que sea Nalin Afrin, una mujer, quien dirija la defensa kurda contra el Estado Islámico en Kobane.

En medio de la guerra civil siria, Rojava parece la única consecuencia positiva de un conflicto sangriento que se alarga ya 3 años y medio y en el que más de 200.000 civiles sirios han perdido la vida.

Análisis sobre los conflictos, la actualidad y el futuro de Oriente Medio. De Egipto a Turquía y de la política en Líbano a la guerra civil siria.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Sígueme para conocer la actualidad de Oriente Medio, al momento