El miedo y la amenaza yihadista

Desde hace años, soldados franceses vestidos en uniforme de campaña se pasean por los aeropuertos, estaciones y principales lugares de interés como medida de protección contra el terrorismo. La misma protección de la que disponía hasta hace poco, en forma de policía, la revista satírica Charlie Hebdo desde que, en noviembre de 2011, un cocktail molotov destruyera sus oficinas en París1.

Esta mañana, sin embargo, la sensación de seguridad ha quedado destruida tras el asesinato, a sangre fría, de 12 personas dentro de los locales de la revista. El mayor atentado cometido en Europa desde 2011.

Apenas unas horas después de que los autores del atentado se dieran a la fuga, las redes sociales hervían con la noticia de un nuevo ataque, esta vez con coche bomba, junto a una sinagoga en el norte de París.

Media hora después, la Policía desalojaba las sedes de diversos periódicos españoles al recibir paquetes sospechosos y llamadas avisando de artefactos explosivos.

https://twitter.com/fgarrobo/status/552842237827354625

Y en Nueva York, la policía cortaba la 34, una de las principales calles de la ciudad, para investigar un paquete sospechoso.

Tres hechos, no relacionados entre si, que han sucedido horas después del atentado en Charlie Hebdo pero que ponen de manifiesto el temor a un atentado yihadista en los países occidentales.

El cambio en la estrategia yihadista

En los últimos tiempos, los yihadistas han modificado sus métodos de reclutamiento, empleando las redes sociales y las nuevas tecnologías y hallando resquicios en el sistema de defensa de los países occidentales frente a estas prácticas. Hace años el acercamiento a los ‘reclutas’ se basaba en el contacto personal, una estrategia que conllevaba un cierto tiempo antes de lograr nuevos adeptos y que era susceptible a la infiltración y a la interceptación por parte de los cuerpos y fuerzas de seguridad del Estado.

Ya no es necesario un contacto directo entre el reclutador y el reclutado, y buena prueba de ellos son las revistas que periódicamente publican en la red tanto el Estado Islámico como al-Qaeda, en las que además de justificar todo tipo de violencia, instan a sus seguidores a cometer atentados terroristas en sus países de origen y además proveen manuales para llevarlos a cabo. No es casualidad que ambas revistas se publiquen en inglés. Están dirigidas a occidentales.

Y en ello consiste el cambio de estrategia en la manera de reclutar del Estado Islámico y de al-Qaeda. Si antes el ‘terrorista’ era caricaturizado como un individuo de rasgos árabes2, los yihadistas pretenden difuminar este perfil y transmitir la idea que cualquier persona puede ser un ‘terrorista’, por muy europeo que sea. De momento, los musulmanes son las primeras víctimas de esta estrategia con el aumento de la islamofobia en Europa3.

Los yihadistas, desde la ‘comodidad’ de Siria, Irak o Yemen, pueden ahora lanzar una llamada al viento, proponiendo a todos aquellos que quieran escuchar a cometer atentados en países occidentales, como fue el caso del atentado en la cafetería de Sydney hace menos de un mes. Un iraní, que aseguraba ser experto en astrología, numerología y magia negra, acusado de complice de homicidio y de abusos sexuales que decía actuar en nombre del Estado Islámico, a pesar de no tener ninguna relación con el grupo. Al día siguiente, los yihadistas celebraron su sangrienta ‘hazaña’, a pesar de no tener nada que ver con ella.

Son, virtualmente, ilimitados los objetivos que pueden ser objetos de un ataque terrorista en nuestro país, y, sin embargo, pocos son los medios de los que se dispone para combatirlos. Ante un incremento en el nivel de amenaza yihadista, la principal respuesta es “blindar las infraestructuras” y lugares que se presume que podrían ser objetivo de un ataque.

Una estrategia que daba sus frutos frente al ‘terrorismo’ que hemos sufrido en nuestro país durante tantos años pero que difícilmente impediría o disuadiría de llevar a cabo un atentado. Lamentablemente, Charlie Hebdo es la prueba. En el momento del ataque terrorista, había policía protegiendo el lugar4.

No nos engañemos. No estamos frente al ‘choque de civilizaciones’ ni frente a un conflicto religioso. Mientras unos encapuchados atacaban la revista Charlie Hebdo, al menos 37 personas morían en Yemen5, asesinados por la misma ideología intolerante. La misma que hace menos de un mes tomaba rehenes en Sydney y que mataba a 132 niños en una escuela de Peshawar.

Por ello, no debemos ceder ante el miedo que pretenden infundir los yihadistas. El miedo lleva al odio y a la intolerancia. Todos debemos luchar juntos para acabar con esta ideología extremista. Nous sommes tous Charlie Hebdo.

Análisis sobre los conflictos, la actualidad y el futuro de Oriente Medio. De Egipto a Turquía y de la política en Líbano a la guerra civil siria.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Sígueme para conocer la actualidad de Oriente Medio, al momento