¿Son efectivas las sanciones de la Unión Europea contra Hamas?

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“Una nación bajo boicot es una nación que se encuentra al borde de la rendición. Si utilizamos este remedio económico, pacífico, silencioso y mortal no tendremos necesidad de emplear la fuerza. Es un remedio terrible”.

Con este discurso, Woodrow Wilson pretendía convencer a los norteamericanos para que aceptaran la novedosa idea de la Sociedad de Naciones. Una organización que haría posible, por primera vez en la historia, que diferentes naciones se pusieran de acuerdo para establecer un boicot contra aquellos países que no actuaran según las reglas del juego.

A pesar del fracaso de la Sociedad de Naciones, el principio del embargo comercial como arma para castigar a los países que violen el derecho internacional se ha mantenido hasta nuestros días, ampliándose también a grupos ‘considerados terroristas’ y a individuos ligados con actividades ilícitas a nivel internacional.

Sin embargo, el uso de sanciones presenta numerosos inconvenientes: sus efectos se notan de manera indiscriminada en toda la sociedad, favorecen el aumento del apoyo popular a las organizaciones bajo sanción y previene cualquier negociación de paz en caso de conflicto.

El experimento democrático de Gaza

Hasta 2005, nadie había cuestionado la autoridad de Fatah como grupo predominante en la política palestina, dirigido por Yasser Arafat hasta su muerte, un año antes. En las elecciones municipales de 2005, hartos de la corrupción en la Autoridad Palestina1,2, hasta un tercio del electorado votó por Hamas.

Apenas unos meses después, a principios de 2006, Hamas lograba hacerse, democráticamente, con el control del Parlamento palestino, con el 44,5% de los votos.

Inmediatamente tras la victoria de Hamas en las elecciones legislativas, Israel procedió a restringir los movimientos de personas y bienes dentro de los Territorios Palestinos3, y a retener el pago de los impuestos recaudados que correspondían a la Autoridad Nacional Palestina (ANP). Por su parte, el Cuarteto (Estados Unidos, Rusia, Naciones Unidas y la Unión Europea) cesó toda ayuda internacional al gobierno palestino mientras Hamas no aceptara los siguientes términos: renunciar a la violencia, reconocer el Estado de Israel y aceptar los acuerdos previos entre la Autoridad Nacional Palestina e Israel.

Desde un punto de vista legal, para que la Unión Europea pudiera mantener contactos con el recién formado gobierno Palestino, Hamas debía salir de la lista de organizaciones terroristas y, por tanto, era necesario que el grupo rechazara la violencia.  Sin embargo, las exigencias del Cuarteto iban un paso más lejos y exigían el reconocimiento del Estado de Israel, a lo que Hamas no estaba dispuesto a ceder.

Apenas unos meses tras el inicio de las sanciones contra el ejecutivo palestino, la ANP se encontraba al borde del colapso. Para poder pagar a los miles de funcionarios palestinos, la Unión Europea presionó a los miembros del Cuarteto para aprobar un paquete económico que permitiera a la Autoridad Palestina continuar su actividad al mismo tiempo que evitaban que el dinero cayera en manos de Hamas.

En la práctica, Fatah mantuvo el control del ejecutivo palestino en todo momento, lo que unido a la presión ejercida por las sanciones aumentaron las tensiones entre ambos grupos palestinos. Entre enero de 2007 y noviembre del mismo año, Fatah y Hamas se enfrentaron por el control de la Autoridad Nacional Palestina en unos choques que dejaron más de 600 muertos y cuyo resultado fue en control efectivo de la Franja de Gaza por parte de Hamas, mientras que Fatah mantenía Cisjordania.

Desde aquel momento, la suerte de los habitantes de Gaza está unida a la de Hamas.

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Las sanciones afectan indiscriminadamente a toda Gaza

Después de que Hamas se hiciera con el control de la Franja de Gaza en 2007, Israel implementó un bloqueo sobre las importaciones de bienes y los movimientos de personas apoyado por Egipto.

Aunque las sanciones de la Unión Europea se dirigen únicamente al grupo Hamas, a sus integrantes y sus activos, no es posible limitar los efectos para evitar que afecten a la población palestina de Gaza. Cuando una organización está intrínsecamente ligada a un territorio y a una administración, como es el caso de Hamas en la Franja, las sanciones afectan a todas las ramas de la organización, desde la educación a las ayudas sociales, y, por consiguiente, a las comunidades que dependen de los salarios o de la asistencia de la administración.

El impacto político de las sanciones

Incluir en la lista de organizaciones terroristas a Hamas, que fue democráticamente elegido por el pueblo palestino, no sólo va en contra de los esfuerzos para promover los valores democráticos, sino que contribuye a aumentar la radicalización entre los seguidores del grupo al percibir una doble moral por parte de la Unión Europea.

En el caso de Hamas, las sanciones han contribuido a reforzar la línea más dura dentro del partido y a que la organización palestina busque apoyo financiero y logístico en otros países que buscan extender su influencia en la región, como es el caso de Irán4.

En las sucesivas encuestas en Gaza, se puede observar el aumento del apoyo a Hamas5 tras la aplicación de las sanciones por parte del Cuarteto y de Israel.

Sólo a partir de 2009 los índices de aprobación de los habitantes de Gaza sobre el gobierno de Hamas han caído por debajo del 50%, y por razones totalmente ajenas a las sanciones.

Opinión Hamas Gaza
Opinión de los palestinos sobre Hamas. Fuente: Pew Research Institute
Son el crimen y la corrupción los asuntos que ocupan los primeros lugares en la lista de las preocupaciones de los habitantes de Gaza, muy por delante de la presencia de milicias armadas (y, por lo tanto, de la rama armada de Hamas) en sus calles.
Hamas encuesta Gaza
Fuente: Washington Institute, Junio 2014

El aumento del extremismo

Las sanciones de la Unión Europea y del resto del Cuarteto pusieron a Hamas en una posición delicada. Por una parte, si la organización no cedía ante la presión internacional, se podría enfrentar al aislamiento político, a una crisis económica y al colapso de la Autoridad Palestina. Si Hamas aceptaba las condiciones del Cuarteto, en contra de su propia ideología, entonces el riesgo sería la división interna entre moderados y radicales en el seno del grupo islamista.

Hamas decidió preservar su unidad como grupo antes que ceder antes la presión internacional, con las consecuencias políticas y económicas que ello conllevaba.

La presión internacional sobre Hamas no ha resultado ni en una pérdida significativa del apoyo popular ni en la desintegración de la organización. Sin embargo, los acuerdos de la Meca, que permitieron poner fin a las hostilidades entre Hamas y Fatah, y la renuncia a aplicar la Sharia en pos de un gobierno de unidad, provocaron una escisión entre los militantes más radicales que acercaron, entonces, sus posiciones hacia el fundamentalismo defendido por al-Qaeda6.

Como es evidente, Hamas ha negado la presencia de militantes yihadistas dentro del territorio que controlan, ya que supondría reconocer una cierta pérdida del control sobre Gaza.

Sin una alternativa a Hamas (Fatah no es una opción) y con el aumento de la pobreza dentro de la Franja, Gaza es un polvorín yihadista esperando estallar.

Las sanciones impiden las negociaciones de paz

Desde los años 90, los diplomáticos europeos han argumentado que Hamas no podrá ser eliminado por la fuerza, y que, por consiguiente, debía estar representado en el proceso de paz. De hecho, hasta el 2003, cuando el grupo fue incluido en la lista de organizaciones terroristas, los representantes de la Unión Europea habían mantenido contactos diplomáticos con Hamas.

Las sanciones impiden que las iniciativas para negociar la paz se puedan desarrollar con normalidad, al no permitir legalmente, viajar a los miembros de Hamas. En la práctica, se ha optado por no incluir a la organización islamista en cualquier negociación entre israelíes y palestinos, aceptando a Fatah como único representante de los palestinos.

La realidad es que todas aquellas partes implicadas en el conflicto deben estar representadas en la mesa de negociaciones. De lo contrario, esas fuerzas que han sido ignoradas pueden impedir un acuerdo y emplear la violencia para evitar que se lleve a cabo. Como ya he explicado anteriormente, el aislamiento de Hamas puede contribuir a su radicalización y, por lo tanto, a enquistar aún más el conflicto. Por último, la negativa de tratar con Hamas después de ser democráticamente elegido fue visto en Palestina y en el mundo árabe, como el rechazo del resultado de las elecciones, cuya celebración había apoyado el Cuarteto7.

Las sanciones dañan la imagen de la Unión Europea

En enero de 2005, cuando se les preguntó a los palestinos sobre su opinión respecto al apoyo político de la Unión Europea a la Autoridad Palestina, el 42% respondió positivamente, frente al 20% que lo valoró de forma negativa8. Respecto al apoyo financiero o a la construcción de infraestructuras, los palestinos valoraban aún mejor a la Unión Europea9.

Después del establecimiento de las sanciones, la visión de los palestinos respecto a la Unión Europea empeoró. Más de un 50% criticaba la posición de la UE respecto a los sucesivos ataques israelíes10, y casi el 60% de los encuestados opinaba que los países europeos no eran imparciales en el proceso de paz entre israelíes y palestinos11.

“Por desgracia, con la adopción de las sanciones y al centrarse casi por completo en la no-proliferación, la Unión Europea sólo se asocia ya [en Palestina] a asuntos políticos de altos vuelos, que no tienen ningun vínculo con la población”12.

Análisis sobre los conflictos, la actualidad y el futuro de Oriente Medio. De Egipto a Turquía y de la política en Líbano a la guerra civil siria.

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