Donald Trump en Oriente Medio, ¿un elefante en una cacharrería?

Para bien o para mal, Donald Trump ya ha revolucionado la política norteamericana sin remedio. Con su estilo controvertido, inusualmente agresivo para un candidato a la Casa Blanca y devotamente anti-Islam, The Economist ha llegado a situar al republicano en las lista de los 10 mayores peligros para el mundo si consiguiera ganar.

Sin embargo, Oriente Medio no es una región donde el estilo impredecible, inconsistente y agresivo de Trump pueda obtener buenos resultados. La diplomacia en Oriente Medio se maneja con guantes de seda y pies de plomo. Cualquier paso en falso sólo puede calentar aún más el polvorín geopolítico y tablero de juego internacional que es esta región.

¿Cómo se posiciona Donald Trump en el conflicto entre Israel y Palestina? ¿Qué opina de la falta de democracia en la región? ¿Cómo pondría fin al terror del Estado Islámico en Irak y Siria?

¿Promover la democracia en Oriente Medio? Depende.

Durante los debates a las primarias republicanas, Trump aseguró que habría sido mejor para los intereses de Estados Unidos no haber intervenido en Irak y en Libia, y haber permitido que Saddam Hussein y Gaddafi, respectivamente, hubieran mantenido el poder. En 2011, sin embargo, el candidato republicano pidió en un vídeo que Obama interviniera para frenar “la masacre” que Gaddafi estaba llevando a cabo contra su propio pueblo.

Desde entonces, Trump ha apoyado en repetidas ocasiones al gobierno de al-Sisi, en Egipto, para hacer frente a la amenaza islamista. En general, el candidato republicano ha alabado a diferentes dictadores, desde Kim Jong-Un hasta Gaddafi y Saddam Hussein. Precisamente, hace un mes Trump comentó a propósito del dictador iraquí: “Saddam Hussein era un tipo malo, ¿verdad? Era un tipo malo, un tipo muy malo. […]. Pero, ¿sabéis que hacía bien? Matar terroristas.”. En diciembre del año pasado, en un rally en Carolina del Norte comentó con respecto al uso de armas químicas contra los kurdos en 1988: “Saddam Hussein tira un poco de gas y todo el mundo se vuelve loco…oh, ¡está utilizando gas!”

¿Cómo vencer al Estado Islámico? “Tengo un plan”

Durante meses, Trump ha mencionado que dispone de un plan secreto para derrotar al Estado Islámico, que garantizará al 100% el fin del grupo yihadista, pero no lo ha compartido para no informar “al enemigo” de sus planes. Durante este tiempo, el candidato a la Casa Blanca ha ido desvelando con cuentagotas sus ideas, hasta la semana pasada cuando reveló con detalles su plan.  ¿En qué consiste dicho plan?

Dejar de comprar petróleo a Arabia Saudí y de otros países del Golfo. En marzo, Trump aseguró que se aseguraría de la presencia de tropas saudíes sobre el terreno para combatir contra el Estado Islámico parando las compras de petróleo a uno de los principales aliados de Estados Unidos en la región. En la actualidad, EEUU importa el 11% del crudo desde Arabia Saudí, lo que equivale a más de 1.100 barriles de petróleo al día.

Cerrar internet. Literalmente. En el debate republicano que se celebró en diciembre de 2015, Trump afirmó que parte de su plan para acabar con el Estado Islámico era impedir que el grupo utilizara internet para extender su iodeología: “Deberíamos utilizar a nuestra gente más brillante, nuestras mentes más brillantes, para concevir una manera de que el Estado Islámico no utilice internet. Entonces, deberíamos penetrar internet para averiguar exactamente dónde está el ISIS y saber todo sobre el ISIS”. (Nota del autor: no es así como funciona internet.)

Asesinar a las familias de los terroristas. En repetidas ocasiones, Trump ha abogado por atacar objetivos civiles, de familiares de miembros del Estado Islámico y aumentar la dureza de los métodos de tortura empleados contra combatientes enemigos. Ambos métodos están estipulados como crímenes de guerra según las Convenciones de Ginebra, por lo que altos cargos del ejército norteamericano ya han reaccionado asegurando que no llevarían a cabo una orden así.

Impedir la inmigración de musulmanes hacia Estados Unidos. Uno de los puntos más repetidos y polémicos de la campaña de Trump ha sido la propuesta de prohibir a los musulmanes  entrar en Estados Unidos mientras no exista un sistema que permita distinguir a los terroristas de “aquellos que comparten nuestros valores”. El objetivo sería impedir la entrada de miembros radicales, de simpatizantes de ISIS o de personas con una visión hostil hacia EEUU o sus principios.

¿Cómo solucionar el conflicto israelí-palestino? “Lo tengo”

El 17 de febrero de este año, Trump fue el primer candidato a la Casa Blanca que se declaraba abiertamente neutral en el conflicto entre israelíes y palestinos: “dejadme que sea neutral, […]. No quiero decir de quién es la culpa. No creo que eso ayude [en las negociaciones]”. Unas declaraciones sorprendentes, especialmente teniendo en cuenta que tres años antes había apoyado la candidatura de Netanyahu a Primer Ministro israelí y que en enero de 2016 había alabado el muro de separación en Cisjordania como ejemplo de cómo impedir la entrada a los musulmanes.

Sin embargo, apenas un mes después, Trump se desdijo de sus afirmaciones en la CNN: “Me encantaría poder ser neutral si fuera posible. Pero probablemente no es posible porque hay demasiado odio”. En un mitin frente a sus votantes añadió: “Soy muy pro-israelí. […]. No hay nadie más pro-israelí que yo”.

¿Una solución de dos Estados? Tampoco. El asesor de Donald Trump, el abogado David Friedman, aseguró en la CNN que el candidato estaba abierto a que Israel se anexionara los Territorios Palestinos Ocupados y cuestionó que la solución de los dos Estados fuera la más acertada, en contra de los principios establecidos en los acuerdos de Camp David, que el Departamento de Estado norteamericano ha apoyado desde entonces. Además, apoyaría la expansión de los asentamientos israelíes dentro de Cisjordania.

¿Un elefante en una cacharrería?

La elección de Donald Trump como presidente de Estados Unidos supondría un antes y un después en la política exterior norteamericana desde el final de la 2ª Guerra Mundial.

Teniendo en cuenta sus afirmaciones, es posible deducir que estaría a favor de la victoria de las fuerzas de Bashar al-Assad en la guerra civil en Siria, además de no descartar aumentar la intervención militar contra el Estado Islámico en dicho país. Con respecto a los millones de refugiados que se encuentran en Líbano, Turquía, Jordania y Europa, Trump ya ha manifestado su intención de devolverlos a Siria, de donde muchos de ellos escaparon de la dictadura de al-Assad.

En caso de una intervención mayor de Rusia dentro del conflicto sirio, es improbable que Trump utilizara sus recursos diplomáticos para evitar la actuación rusa, ya que en repetidas ocasiones el candidato republicano ha mostrado su admiración por Vladimir Putin y ha cuestionado que EEUU respete el artículo 5 del tratado de la OTAN, que exige acudir en ayuda de un aliado cuando este lo necesite.

Donald Trump oscila peligrosamente entre el aislacionismo y el intervencionismo en Oriente Medio, llegando a mencionar que no quiere descartar el uso de armas nucleares en la región. En una zona de conflictos, donde los grandes actores internacionales y regionales se disputan el poder, cualquier chispa puede prender el polvorín. La imprevisibilidad de Donald Trump es uno de los riesgos más importantes para Oriente Medio si llegara a ganar las elecciones.

Análisis sobre los conflictos, la actualidad y el futuro de Oriente Medio. De Egipto a Turquía y de la política en Líbano a la guerra civil siria.

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